Al final todas las cosas llegan a su fin pero donde un camino termina otro nuevo se abre, con nuevos senderos y nuevas experiencias por vivir. Crecemos con cada nuevo paso, lloramos, odiamos, amamos y soñamos; siempre deseando que al final esté nuestro sueño, pero no siempre es así.
Una nueva etapa se abre ante mí, nuevas puertas y nuevos senderos de desconocido final aún, pero interesantes y llenos de sorpresas. Quizás ahora no sepa bien cómo estoy ni cómo me siento, pero el tiempo lo decide todo. Lo que si se es que estoy dispuesta a volver a aprender a vivir, volver a conocer de nuevo que se siente en este estado, porque al fin y al cabo soy joven y ahora no tengo motivos para estancarme ni esconderme.
Nuevas oportunidades que estoy dispuesta a descubrir en esta nueva etapa, quizás sea mejor, quizás peor, pero de las experiencias aprendemos y maduramos.
Gracias por todo pero este nuevo camino es sólo para mí...
Un sentimiento crece en el alma mientras las lágrimas se acumulan en mis ojos, lágrimas que no deben ser derramadas, lágrimas que deben permanecer encerradas en su prisión.
¿Qué hacer cuándo nisiquiera entiendes tu alma? ¿Cuándo nisiquiera sabes o conoces lo que realmente deseas?
¿Salir? ¿Huir? ¿Dejarlo todo y empezar de nuevo?
¿Seguir? ¿Continuar y aprender a vivir con lo que se tiene?
Quizás las respuestas sean mucho más fáciles de lo que creemos, quizás esten más cerca de lo que pensamos, pero por miedo no queramos verlas, queramos que sigan encerradas y ocultas tras una espesa cortina negra que no deje pasar ni la más pequeña luz.
O quizás conozcamos las respuestas pero no queramos que sean esas, quizás no queramos permanecer encerrados siempre en la misma jaula de cristal. Es posible que deseemos volar hacia un nuevo mundo, hacia nuevas sensaciones y nuevas pasiones... Pero como siempre las cosas las complicamos más de lo que ya son, hacemos que las pequeñas cosas sean cada vez más y más grandes, y al final en nuestras mentes no tenemos más que marañas de sentimientos que no entendemos. Espero que algún día mi cabeza esté vacía de esas marañas...
Un saludo para todos aquellos fantasmas que lean estas líneas.
Ira, rabia, dolor… Sentimientos que se acumulan en un pecho a punto de explotar, sensaciones que te ahogan y te cortan la respiración. La sangre hierve como la lava, quemando la razón, los nervios a flor de piel a punto de salir… ¿Por qué tanto dolor? ¿Por qué tanta incomprensión? ¿Acaso no sería más fácil hacer caso a los instintos? Huir, huir lejos de lo que te oprime y te ahoga, salir a libertad, volar libre e intentar cumplir tus sueños…
Rabia de ver que nadie es capaz de ver la realidad, que nadie es capaz de ver más allá de lo que les dejas ver… Es demasiado fácil engañar a las personas, hacerles ver cosas que realmente no están ahí, pero al final… Al final terminamos por engañarnos a nosotros mismos, por creernos nuestras propias mentiras… Finalmente los sueños y las esperanzas mueren, los colores desaparecen de nuestras vidas, quedando solamente lugar para el gris, para un cielo oscuro y gris, sin estrellas, sin sueños y sin esperanzas…
¿Acaso nadie es capaz de ver la realidad? ¿De ver lo que realmente está ahí? Estoy harta de esta sensación de desasosiego, de sentirme siempre una auténtica mierda, pero parece que todos están demasiado ocupados en sus propios asuntos, en sus propios problemas… Es muy fácil ir a contarle a la pared de piedra el cómo se sienten, lo felices o lo desgraciados que son, y la gran mayoría de ellos ni siquiera se dan cuenta de que tú sufres más que ellos, pero debes permanecer con una sonrisa en tu rostro, mostrándoles tu mejor cara porque claro, sus cosas son siempre más importantes que las tuyas…
Harta, Harta de tanta falsedad… Harta de tanta incomprensión… Harta de ser incapaz de cumplir mis sueños… Al fin y al cabo… Harta.
Ser contrario a la naturaleza por diferir de forma notable de los de su especie.
Persona muy cruel o malvada.
Persona dotada de talento o habilidad extraordinarios.
Seguro que más de uno de sería capaz de englobarse en alguna de estas definiciones para una palabra de apariencia tan simple… Monstruo… ¿Qué es un monstruo?
Todos tenemos una bestia en nuestro interior, un ser que brama por ser liberado, sentimientos enfrentados que intentan escapar de una prisión social. Cada noche habitamos en mundos irreales, mundos en donde nuestros monstruos interiores son liberados, en donde nuestras más oscuras pasiones, nuestros más oscuros y terribles deseos se desatan. Por eso muchos deseamos seguir soñando, no despertar jamás de esos mágicos sueños que nos liberan, que nos hacen sentirnos nosotros mismos.
Todos tememos a algún monstruo, algunos quizás digan que no le temen a nada o a nadie, pero son los que más temen, los que se aterran de su propia naturaleza, de su verdadero yo. Ellos son las inocentes víctimas de sus propios temores, se aferran a sus ideales de valor para después tener miedo del mero hecho de cerrar sus ojos, de descubrir que en su interior existe algo más aterrador que el propio mundo que les rodea…
Miedo, miedo a sentir, a amar ya desear.
Miedo a dejar salir esa oscura bestia que habita en nuestro interior
Miedo de nosotros mismos y de nuestra auténtica naturaleza…
Cuantas veces desearía dejar salir a mi bestia, a mi verdadera naturaleza, pero es demasiado oscura, demasiado peligrosa y demasiado fuerte… Muchas noches me aterra la sola idea de cerrar los ojos porque se que ella saldrá, pero otras en cambio deseo no despertar, pues me gustaría que ella se enfrentara ante las situaciones que yo soy incapaz de enfrentar. Ella es la única capaz de expresar mis verdaderas intenciones, intenciones demasiado oscuras y terribles para ser pronunciadas, por ello no encuentra otra vía de escape que no sea bombardear mi cabeza con sus pensamientos, con sus sueños… Y por ello, por ello he de escribir, dejar salir sus pensamientos para poder descansar, para poder recuperar un poco de la cordura perdida…
Miras el reloj y contemplas pasar el tiempo, observas como a tu alrededor el paisaje cambia, la gente evoluciona y crece. Las hojas de los árboles caen y vuelven a caer, las estaciones pasan y los meses también, y con ellos, los años…
Llega un momento en el que te das cuenta que el tiempo ha pasado frente a tus ojos sin apenas darte cuenta, que las hojas de los árboles han caído ya demasiadas veces. Sientes que en todo este tiempo no has vivido, no has disfrutado de tu juventud… Puede que sea verdad, quizás no, todo depende del estilo de vida de cada persona, de cada alma.
Ves que va llegando el tiempo de pensar en un futuro estable, en hacer una vida junto a una persona, en pensar en tener una casa, una familia… Pero crees que aún eres demasiado joven para eso, que aún te queda mucho por vivir… Y quizás sea cierto, pero cada persona somos diferentes, a unos nos gustaría poder viajar por el mundo, conocer nuevos rincones; otros en cambio piensan ya en crear su familia, otros en salir a pasarlo bien, a ligar y beber como antaño. Pero por mucho que hagamos, por mucho que lo intentemos el tiempo sigue corriendo y nuestras vidas pasan rápidas.
Por ello hemos de aprender a vivir con el día a día, a disfrutar de los pequeños momentos que el destino nos ofrece, a seguir aprendiendo, creciendo y evolucionando, como seres de un mismo planeta, de una misma Madre. Pues a todos nos llegará ese momento en el que nuestras vidas se decidan y con el paso de los tiempos veremos como todo sigue cambiando y evolucionando, y nosotros también, hasta que la Muerte venga a reclamarnos…
El veneno recorre mi sangre, llenando mi cuerpo de su putrefacto aroma, la sangre se corrompe con cada nuevo oscuro pensamiento, y mi alma se hunde cada vez más en un pozo sin fin. Es mucho el daño causado, muchas las lágrimas derramadas y los gritos ahogados, sentimientos y sensaciones que se baten creando un jugo de muerte y desolación. No veo la luz al final del camino, no veo la esperanza tras la puerta de las oportunidades, mi destino parece teñido en sombras, y mi camino cubierto de espinas. ¿Imaginaciones? Quizás, pero son sentimientos que me corroen, palabras que esperan ser dichas, huir de su prisión, pero que son demasiado crueles, demasiado oscuras para poder ser dichas.
La falsedad es la miel de cada día, la gente pasea por las calles con sus falsas sonrisas, con sus falsas palabras y sus falsos sentimientos. No son más que basura, persona que no deberían ser llamadas siquiera así, al igual que todos aquellos que desprecian a nuestra Madre y a nuestros hermanos. ¿Por qué solemos ser las mujeres las más falsas de todos? La mujer, ser capaz de traicionar a aquella a la que hizo creer su amiga por simples placeres carnales, por meros deseos y ganas de ser amadas. Existen algunas que solamente desean ser admiradas, que les hagan caso y hacer notar su presencia, les da lo mismo a quién pisar y sobre quién andar, solamente piensan en ellas mismas y en su propio placer, tomando de cada persona lo que desean, buscando el propio interés y sin agradecer nada a nadie.
¿Para qué sirve la amistad? En muchas ocasiones, es la pregunta que más se repite en mi mente.
Oculta entre las sombras de mi habitación, sólo iluminada por la tenue luz del candelabro, débil llama que alimenta la poca esperanza que me queda.
Lágrimas
Abro ese polvoriento cajón del rincón olvidado, su interior guarda recuerdos de un tiempo pasado, de sueños e ilusiones ya marchitas, de esperanzas que murieron con el último amanecer.
Lágrimas
Mis dedos recorren la superficie del delicado cuaderno, sus hojas amarillentas por el paso del tiempo parecen contener imágenes ya perdidas en la memoria, sus letras parecen seguir un baile nunca visto.
Lágrimas
Con temor y anhelo vuelvo a abrir las tapas del libro prohibido, el lugar en donde yacen todas mis vivencias, mis recuerdos. Sus páginas empiezan a correr poco a poco entre mis manos, mientras en mi ya desquiciada cabeza empiezan a surgir todas aquellas imágenes que anteriormente habían pertenecido a la persona que antes fui.
Lágrimas
El cuaderno va llegando a su fin, tantos recuerdos bañan ahora mi ser, que mi corazón ha empezado a abrir puertas cerradas con gruesos candados.
Lágrimas
Levanto con cuidado el libro para poder ver con claridad las inscripciones débiles, partes en donde la tinta casi se ha extinguido. Rojos pétalos caen al elevar el cuaderno, pétalos de una rosa tiempo atrás amada.
Lágrimas
Y en la última hoja una inscripción: "Por siempre jamás"
Lágrimas de sangre en la oscura habitación, lágrimas de dolor por todo lo perdido.